a
Fideuram-website-header-logo

Mujeres y Finanzas: Cerrar la brecha de riqueza de género («Gender Wealth Gap»)

En los últimos años, el tema de la igualdad de género ha asumido un papel central en el debate económico y social. Sin embargo, junto al más conocido Gender Pay Gap (la brecha salarial entre hombres y mujeres), existe un fenómeno aún más profundo y menos debatido: el Gender Wealth Gap (la brecha de riqueza de género).

La Brecha de Riqueza de Género mide la diferencia en el patrimonio neto total acumulado por hombres y mujeres a lo largo de su vida. En promedio, las mujeres disponen de una reserva de capital y de activos significativamente inferior a la de los hombres.

Esto se traduce en una menor resiliencia financiera ante las emergencias, una menor capacidad para autofinanciar proyectos personales o empresariales y, por último, una mayor vulnerabilidad económica durante la jubilación.

Las causas de la Brecha de Riqueza de Género

La brecha patrimonial surge de una combinación de factores económicos, culturales y sociales.

  • Discontinuidad laboral y «career breaks»

La carga del trabajo de cuidados familiares, desde la crianza de los hijos hasta la atención de los padres ancianos, recae aún de forma predominante en la población femenina. Esta asimetría social se traduce en frecuentes interrupciones de la carrera profesional, que penalizan la progresión salarial, o en el recurso forzado y prolongado a contratos a tiempo parcial. El resultado de esta discontinuidad laboral es una drástica reducción de la capacidad de ahorro y de acumulación de patrimonio.

  • El coste de la longevidad

Desde el punto de vista demográfico, las mujeres presentan una esperanza de vida superior a la de los hombres. Vivir más tiempo significa tener que financiar un período más prolongado de des acumulación patrimonial, a menudo en condiciones de salud que requieren asistencia a largo plazo.

En consecuencia, incluso con el mismo patrimonio acumulado, la planificación financiera de una mujer debe contar con criterios de eficiencia y resiliencia superiores a los de la masculina, para garantizar la sostenibilidad económica a lo largo del tiempo.

  • Aversión al riesgo y exceso de liquidez

Los estudios de finanzas conductuales muestran que las inversoras tienden a manifestar una menor propensión al riesgo financiero que sus homólogos masculinos. Aunque esta característica puede protegerlas de pérdidas especulativas, a menudo se traduce en un exceso de prudencia: una alta proporción del patrimonio se mantiene en formas líquidas (como cuentas bancarias) o en instrumentos con rendimiento real negativo debido a la inflación, lo que compromete el crecimiento del capital a largo plazo.

Las consecuencias a largo plazo

Un patrimonio inferior implica una menor resiliencia financiera ante imprevistos: gastos médicos, pérdida de empleo, separaciones u otros eventos inesperados pueden tener un impacto más significativo cuando falta una base patrimonial sólida.

Sin embargo, el impacto más significativo se manifiesta durante la jubilación.

El sistema de pensiones italiano, basado en el método puramente contributivo, calcula la prestación de jubilación en estrecha relación con las cotizaciones efectivamente realizadas y la edad de jubilación.

La combinación de salarios generalmente más bajos, carreras más discontinuas y periodos dedicados al cuidado familiar reduce significativamente el monto de cotizaciones acumuladas por las mujeres, a lo que se suma una esperanza de vida media más alta que la de los hombres.

El resultado es una “brecha de pensiones” muy penalizadora, que expone a la población femenina a un riesgo significativamente mayor de pobreza relativa en la vejez en comparación con sus homólogos masculinos.

¿Cómo protegerse?

Reducir la Brecha de Riqueza de Género requiere ante todo una mayor educación financiera.

Comprender los mecanismos de los mercados, de la previsión complementaria y de la gestión patrimonial es la única forma de transformar el ahorro en un motor activo de crecimiento y protección del capital.

El primer paso concreto consiste en la creación de un fondo de emergencia. Disponer de una reserva de liquidez dedicada permite absorber choques financieros, como interrupciones laborales o gastos imprevistos, salvaguardando la independencia personal sin tener que recurrir a las inversiones estratégicas a largo plazo.

Otro aspecto central se refiere a la planificación de la jubilación. Para muchas mujeres, la previsión complementaria representa una herramienta indispensable para complementar la futura pensión pública, incapaz de garantizar el mantenimiento del nivel de vida previo a la jubilación.

En este camino, el apoyo de un asesor financiero puede marcar la diferencia.

En Team Paperetti somos profesionales cualificados, capaces de ayudarte a definir objetivos realistas, construir estrategias coherentes con tu perfil de riesgo y planificar tu futuro previsional de forma más eficaz.

¿Quieres saber más? ¡Contáctanos para comenzar a construir juntos un camino de asesoramiento financiero a medida de tus objetivos!